Cadena de frío e inocuidad alimentaria funcionan como un solo sistema. Mantener los alimentos perecederos dentro de rangos específicos de temperatura, desde el punto de producción hasta el consumidor final, inhibe la proliferación de microorganismos y preserva las propiedades nutricionales y organolépticas del producto.
Cuando esta cadena se rompe, incluso por periodos breves, las bacterias dormidas se reactivan, y recongelar o volver a refrigerar el alimento no revierte ese daño.
La operación exige control en tres frentes: cámaras frigoríficas con monitoreo continuo, vehículos con sistemas de refrigeración activa y registro durante el trayecto, y expositores refrigerados en puntos de venta.
Lo dueños de La Cosmopolitana monitorean los procesos de forma constante, ya que no basta con alcanzar la temperatura correcta al inicio, debe sostenerse de forma ininterrumpida y quedar documentada para garantizar trazabilidad.