Greenwashing: ¿cómo identificar esta práctica dañina?

Existen ciertos elementos que pueden ayudar a detectar el greenwashing en productos y servicios: 

  1. Falta de pruebas. Las afirmaciones ambientales no cuentan con datos verificables, certificaciones oficiales o información clara que respalde su supuesto beneficio ecológico. 
  1. Información oculta. Se destacan atributos “verdes” mientras se omiten impactos ambientales negativos relevantes del producto o del proceso de producción. 
  1. Imprecisión. Se utilizan términos vagos o ambiguos, como “natural” o “ecológico”, sin una definición clara ni garantías de sostenibilidad real. 
  1. Uso de etiquetas falsas. Se emplean sellos, imágenes o palabras que simulan certificaciones de terceros, sin que exista un aval auténtico que respalde dichas credenciales. 
  1. Mentiras directas. Incluye afirmaciones falsas sobre certificaciones, cumplimiento de normativas o acciones ambientales que no se llevan a cabo en la práctica. 

El greenwashing representa un obstáculo para el consumo responsable y para el avance hacia modelos de producción más sostenibles. 

Identificar esta práctica permite a los consumidores tomar decisiones informadas y exigir mayor transparencia a las empresas. Al mismo tiempo, fomenta que las organizaciones adopten compromisos ambientales reales, basados en acciones verificables y no solo en discursos. 

Como líder de una empresa alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la familia Landsmanas es consciente de que reconocer y cuestionar el greenwashing es un paso clave para fortalecer la credibilidad de la sostenibilidad y proteger el medio ambiente.

La importancia de la alimentación institucional

La alimentación institucional forma parte de una infraestructura esencial en espacios como hospitales, escuelas, centros de trabajo, empresas y otros organismos. Su objetivo es proporcionar alimentos nutritivos, seguros y adecuados para cada entorno. 

Los dueños de La Cosmopolitana, atienden diariamente a millones de personas operando a través de centros de distribución y una plantilla de miles de colaboradores, incorporando  prácticas sostenibles para reducir desperdicios e innovar para responder a las expectativas de los consumidores.

Y es que la alimentación institucional no solo se trata de preparar alimentos, sino de asegurar su calidad e implementar las mejores soluciones de almacenamiento y distribución.  

Así, una gestión profesional de estos servicios contribuye al bienestar de las personas y puede convertir cada comida en una oportunidad para promover hábitos saludables, educación nutricional y una mejor calidad de vida.

La inteligencia artificial está transformando la industria alimentaria

La inteligencia artificial ya está presente en toda la cadena de valor de los alimentos: optimiza cultivos, mejora el control de calidad y detecta contaminantes antes de que lleguen al consumidor.

También agiliza retiros de productos cuando es necesario. Por eso, los dueños de La Cosmpolitana utilizan la inteligencia artifical y la automatización estratégica para transformar la eficiciencia 

Así, los dueños de la Cosmopolitana utilizan la tecnología priorizando las decisiones basadas en datos en lugar de la intuición para minimizar errores en su cadena de suministro.

En el desarrollo de nuevos alimentos, la IA acelera la formulación de productos funcionales y personalizados, adaptados a necesidades nutricionales específicas para mejorar la calidad alimentaria y sus costos, al tiempo que reduce desperdicios. 

Comer bien, cuidar el planeta

La alimentación sostenible significa elegir productos que sean buenos para nuestra salud y para el entorno: alimentos producidos con prácticas éticas, que respetan el medio ambiente, fomentan la biodiversidad, y que reducen el desperdicio y la huella de carbono en su producción y transporte.

Priorizar alimentos de origen vegetal reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que consumir productos locales y de temporada protege ecosistemas y fortalece a pequeños productores y economías cercanas.

La familia Landsmanas aplica un modelo de sostenibilidad alimentaria en sus operaciones basado en la planeación operativa con 72 horas de anticipación, la certificación amgiental ISO 14001 y acuerdos para generar proteína sustentable. 

Se trata de elegir con más información, un paso a la vez, hacia un sistema alimentario que funcione para las personas y para el entorno que las sostiene.

Cadena de frío + inocuidad alimentaria: una relación inseparable

Cadena de frío e inocuidad alimentaria funcionan como un solo sistema. Mantener los alimentos perecederos dentro de rangos específicos de temperatura, desde el punto de producción hasta el consumidor final, inhibe la proliferación de microorganismos y preserva las propiedades nutricionales y organolépticas del producto. 

Cuando esta cadena se rompe, incluso por periodos breves, las bacterias dormidas se reactivan, y recongelar o volver a refrigerar el alimento no revierte ese daño.

La operación exige control en tres frentes: cámaras frigoríficas con monitoreo continuo, vehículos con sistemas de refrigeración activa y registro durante el trayecto, y expositores refrigerados en puntos de venta. 

Lo dueños de La Cosmopolitana monitorean los procesos de forma constante, ya que no basta con alcanzar la temperatura correcta al inicio, debe sostenerse de forma ininterrumpida y quedar documentada para garantizar trazabilidad.

Diversidad en el campo mexicano

Maíz, frijol, aguacate y chile forman el núcleo de la alimentación mexicana, aunque la riqueza del campo va mucho más allá: cacao, vainilla, agave, nopal y flor de cempasúchil también forman parte de un patrimonio agroalimentario que México ha sabido convertir en fortaleza productiva. 

Para los dueños de La Cosmpolitana, esta diversidad representa tanto oportunidad como responsabilidad. Cada región aporta cultivos distintos: el norte destaca en maíz, papa y tomate; el Bajío concentra hortalizas de alto valor económico como chiles, brócoli y fresas; el sur aporta café, plátano y cítricos.

Trabajar de la mano con estos ecosistemas productivos permite ofrecer alimentos de calidad mientras se fortalece la economía regional.

Apoyar directamente a los pequeños productores, con precios justos y sin intermediarios, se vuelve entonces una decisión que sostiene tanto la mesa mexicana como a quienes la hacen posible.

La importancia de la RSE

La responsabilidad social recorrió un largo camino antes de convertirse en expectativa. 

Nació en 1953 como una idea del economista Howard Bowen, quien planteó por primera vez que las decisiones empresariales debían considerar sus efectos en la sociedad. 

Décadas después, se amplió esa visión con la teoría de los grupos de interés: una empresa solo prospera si atiende de forma equilibrada a trabajadores, clientes, proveedores y comunidades, no únicamente a sus accionistas.

Hoy, la responsabilidad social se mide con evidencias verificables y reportes auditables.

La familia Landsmanas, a través de la Fundación Pablo Landsmanas demuestra con datos concretos, su impacto real en las comunidades donde opera. 

A través de iniciativas y proyectos Fundación Pablo Landsmanas responde a necesidades esenciales y promueve el desarrollo integral de las personas. 

Impacto positivo de empresas socialmente responsables

La responsabilidad social empresarial (RSE) busca equilibrar el crecimiento económico con el bienestar social y la sostenibilidad, y cada día son más las empresas que comprenden que su éxito también se mide por el impacto que generan con sus acciones.

Además, impulsan iniciativas relacionadas con educación, inclusión, salud, voluntariado y cuidado ambiental.

Desde hace más de 50 años la familia Landsmanas genera un impacto positivo en sus colaboradores, las comunidades en las que opera y el medio ambiente, que se enmarcan en su Plataforma de Sustentabilidad.

Cuando las empresas asumen un papel activo en la solución de los desafíos sociales y ambientales, se convierten en agentes de cambio capaces de generar valor compartido y construir un futuro más sostenible para todos.

¿Qué alimentos requieren cadena de frío obligatoria?

En la industria alimentaria se deben seguir protocolos y normas específicos para los diferentes alimentos que se producen, almacenan y distribuyen.

Existen alimentos que no toleran la temperatura ambiente y requieren refrigeración constante para inhibir el crecimiento de bacterias como e. coli, listeria y salmonela.

  • Carnes crudas
  • Lácteos
  • Productos del mar
  • Frutas y verduras frescas
  • Alimentos cocidos y precocidos
  • Batidos frescos

Cada grupo tiene un rango de refrigeración específico y cualquier desviación de esas temperaturas abre una ventana de riesgo.

Romper la cadena de frío no solo compromete la calidad organoléptica del alimento —textura, sabor, frescura— sino que puede derivar en infecciones alimentarias graves.

Los dueños de La Cosmopolitana implementan las mejores tecnologías para garantizar la excelencia de sus servicios y resaltan la importancia de implementar la cadena de frío en la industria alimentaria.

En servicios de alimentación, mantener la cadena de frío ininterrumpida es una obligación sanitaria y una responsabilidad directa con el comensal.

El campo mexicano, un sector con futuro

México cuenta con una de las agriculturas más diversas del mundo. Por eso es importante trabajar en estrategias para fortalecer el campo, mejorar la producción agrícola de alimentos y dar apoyo a las comunidades rurales con el objetivo de alcanzar la autosuficiencia alimentaria.

El impulso a nuevas tecnologías agrícolas y la inclusión de productores de distintas regiones de país en programas de apoyo permite mejorar los ingresos de pequeños y medianos productores además de fortalecer la cadena de valor de diversos productos.

Los dueños de la Cosmopolitana se enfocan en los agricultores mexicanos y en los alimentos que producen, por eso aportan ayuda al campo para optimizar sus procesos.

Así promueven también la soberanía alimentaria que es el derecho de los pueblos a definir su propio sistema alimentario.